Con esta obra he querido detener el tiempo y adentrarme en el pueblo Dao de Vietnam, una etnia ancestral cuya vida cotidiana esta tejida con paciencia, silencio y sabiduría heredada.
Un guiño a las hilanderas y homenaje a las grandes costureras, a las mujeres que sostienen la memoria de los pueblos con hilo y aguja, transformandolo cotidiano en algo casi sagrado.
Entre luces y sombras, materia y silencio esta obra es un canto al trabajo ancestral a la dignidad de lo sencillo y su belleza.

