En esta obra he querido detener el tiempo en un instante de silencio, esfuerzo , soledad y dignidad humana, donde el hombre y el agua parecen fundirse en una misma respiración.
La niebla, la red y la quietud del entorno acompañan al pescador en ese diálogo íntimo con la vida, con la espera y con el peso de lo recogido.
Una escena cotidiana convertida en reflexión sobre la condición humana y el silencio interior.

